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Brasil se transforma en la nueva frontera para las mineras y siderúrgicas del mundo
September 3, 2008 4:33 a.m.
Por Robert Guy Matthews
La lucha global para conseguir materias primas está creando una nueva dinámica en la siderurgia: los productores se están convirtiendo en proveedores y los proveedores en productores.
En un esfuerzo por depender menos de los gigantes mineros que controlan el mineral de hierro del mundo y que han subido sus precios más de un 80% este año, un creciente número de siderúrgicas ha salido a excavar sus propios minerales. A su vez, en una apuesta para crear un mercado cautivo y aprovechar la creciente demanda por acero, varios productores de mineral de hierro se están transformando en fabricantes de acero.
Los economistas dicen que el escaso suministro de mineral de hierro y otras materias primas está detrás de esta tendencia. "La principal diferencia entre hoy y, digamos, diez años atrás, es que no hay exceso de capacidad en el mercado," afirma John Anton, economista del sector siderúrgico para Global Insight, una compañía de análisis y predicciones económicas. "Para que una compañía consiga lo que necesita, tiene que ofrecer un precio más alto que otra compañía."
Este movimiento dirigido a controlar desde la producción de las materias primas hasta el producto final, proceso conocido como integración vertical, supone un regreso al modo en que la industria del acero operaba hace tres décadas, cuando era común que las siderúrgicas tuvieran sus propias minas. Después, las siderúrgicas concluyeron que el mejor camino para eludir la competencia extranjera era enfocarse en la producción de acero, así que empezaron a deshacerse de sus minas. Asimismo, la producción de acero ha sido tradicionalmente más rentable que la extracción de mineral de hierro.
El movimiento hacia una mayor integración vertical se ve con nitidez en Brasil, que tiene vastas reservas de mineral de hierro sin explotar o sin dueño. "Brasil es el lugar estratégico para la industria del acero," dice Lakshmi Mittal, gerente general de ArcelorMittal, el mayor fabricante de acero del mundo por producción. "Tiene las materias primas. Tiene el mercado. Tiene el crecimiento."
En la última semana, las siderúrgicas y las mineras han anunciado cuantiosas inversiones en Brasil, una economía de rápido crecimiento. ArcelorMittal informó que pagará US$810 millones por los activos de mineral de hierro brasileños de una minera londinense y aceptó desarrollar un puerto para embarcar el mineral. A su vez, un consorcio japonés de productores de acero está en la pelea para comprar un grupo de minas en Brasil en manos del gigante brasileño Companhia Siderúrgica Nacional, CSN. Fabricantes de China, India y Rusia están también interesados en las minas de CSN.
Mientras tanto, la minera Vale do Rio Doce, la mayor extractora de mineral de hierro del mundo, divulgó la semana pasada planes para construir un complejo siderúrgico de US$5.000 millones. La acería, que estaría lista en 2013, tendría una capacidad de alrededor de 2,5 millones de toneladas y la mayor parte de la producción se destinaría a uso doméstico. Muchos otros pequeños productores de mineral de hierro han señalado que también quieren incursionar en la siderurgia.
Al igual que muchas mineras, Vale tiene los bolsillos llenos gracias en parte a los altos precios del mineral de hierro. La empresa no ha ocultado su deseo de comprar otras operaciones mineras a medida que trata de diversificarse más allá del mineral de hierro. No obstante, a pesar de tener US$14.000 millones destinados a este propósito, Vale no ha logrado hacerse con otras operaciones mineras. Sus negociaciones para comprar la minera suiza Xstrata PLC fracasaron al no acordar un precio. Además del complejo siderúrgico, Vale anunció la semana pasada la construcción de una planta de aluminio en Brasil, para luego abastecer esta nueva planta con bauxita de sus propias minas. También está invirtiendo en empresas conjuntas con otros fabricantes de acero.
Las siderúrgicas han puesto la mira en Brasil en parte porque las reservas de mineral de hierro en Australia están controladas por BHP Billiton y Rio Tinto, lo que significa que casi no hay oportunidades para que otras empresas ganen un espacio en el mercado. Además, el sistema logístico y de transportes de Australia está funcionando casi a plena capacidad, los costos laborales son más altos y el país tiene un menor potencial como mercado consumidor de acero. En cambio, el auge de la construcción civil y de la industria automotriz ha generado récords de producción y crecimiento de dos dígitos en las ventas de acero en Brasil, el noveno productor mundial de acero.
Gran parte del nuevo crecimiento de ArcelorMittal proviene de Brasil, donde está invirtiendo en nuevas plantas, nuevas minas y la formación de empresas conjuntas.
Coletazos de la crisis financiera frenan el alza en los precios de los
'commodities'
March 21, 2008 4:33 a.m.
Por Aaron Lucchetti y Carolyn Cui
El descalabro en los mercados de bonos, la contracción de crédito y las
preocupaciones por el estado de la economía estadounidense están empezando a contener el alza en los precios de las materias primas.
Los inversionistas que han sido víctimas de apuestas fallidas en los mercados de
crédito, como los bonos respaldados por hipotecas u obligaciones de deuda
colateralizada, se están viendo obligados a colocar más efectivo como colateral para cubrir el dinero que tomaron prestado para realizar sus transacciones, un proceso conocido en la jerga financiera como "desapalancamiento". Para recaudar capital,algunos inversionistas y fondos de cobertura han tenido que vender parte de sus
portafolios de commodities.
"Es una transacción clásica de desa‐palancamiento", explica Bill O'Neill,
socio en la firma de asesoría de inversiones Logic Advisors. El estratega dice que
la venta de estas posiciones en materias primas ha ocurrido a lo largo de buena
parte de esta semana, especialmente durante la primera mitad.
Este proceso está golpeando a varias materias primas. Los precios han caído cerca de
10% desde el jueves de la semana pasada, después de un alza de 18% desde principios
de año.
El oro y la plata fueron los más vapuleados. La cotización del metal dorado cedió 2,7% ayer en la Bolsa Mercantil de Nueva York, para ubicarse en US$919,60 la onza. La plata, por su parte, cayó 8,6%.
El oro, una de las inversiones estelares de este año, acumula un descenso de 8,3% desde su punto máximo de US$1.003,20 por onza, alcanzado el martes pasado. El petróleo ha bajado 7,7% desde su récord de US$110,33 establecido la semana pasada,
cerrando ayer a US$101,84 el barril en Nueva York.
Las firmas de corretaje y las bolsas en Wall Street han elevado el dinero que exigen como colateral para transar futuros en respuesta a la mayor volatilidad en los mercados de acciones y bonos. Los futuros son contratos para comprar o vender materias primas u otros activos financieros en períodos específicos y, a menudo, se compran con dinero prestado.
Cuando reina la calma en los mercados, las bolsas y firmas de corretaje que regulan
la cantidad que puede tomarse prestada son generalmente más flexibles. Cuando
imperan los nervios y las acciones registran violentas oscilaciones, obligan a los
inversionistas a apartar más dinero por cada dólar que invierten.
La Bolsa Mercantil de Nueva York, por ejemplo, ha elevado los requisitos para
transar futuros de oro de US$3.000 a US$3.500 por contrato. El 26 de febrero, la
bolsa elevó el colateral que exige para negociar futuros de petróleo de US$4.500 a
US$5.250, un alza de 17%.
Por lo general, los inversionistas tienen que dejar entre un 5% y un 15% del valor
de un contrato como depósito, que sirve como protección contra los movimientos diarios de precios. Las bolsas son responsables por parte de eso, mientras que las
firmas de corretaje que operan en una bolsa a menudo piden a sus clientes una
cantidad adicional.
Otra parte de este proceso de desapalancamiento proviene de los fondos de cobertura
y otras entidades que poseen inversiones relacionadas con hipotecas. Estas
instituciones financian parte de estas operaciones de alto riesgo tomando dinero
prestado de sus corredores. Pero con el descenso en el valor de los bonos, los
bancos están más preocupados y obligan a los fondos de cobertura que destinen más
efectivo para capear la tormenta en los mercados de crédito.
"Todo esto está relacionado con la crisis de liquidez", explica Rich Feltes,
director de investigación de commodities de MF Global Ltd., en Chicago. "A medida
que los bancos reducen el valor contable de sus activos, necesitan apuntalar sus
portafolios exigiéndole más dinero a los fondos de cobertura que negocian
commodities".
En todo caso, no hay que perder de vista los fundamentos: la oferta y la demanda.
Algunos analistas creen que los aumentos de precio de los commodities en febrero y principios de marzo provenían de inversionistas que acumulaban materias primas porque pensaban que los precios de petróleo y los granos continuarán subiendo en el
largo plazo a causa de la fuerte demanda asiática y los suministros limitados.
"Estamos reduciendo parte de la codicia en el mercado", dice Feltes. "Estos mercados
subieron más de lo que justificaban los fundamentos y ahora están cayendo más" de lo
que ameritan los fundamentos.
Los analistas apuntan que algunos consumidores habituales de commodities, como compradores de joyería, compañías de alimentos o dueños de fábricas, han disminuido
sus compras creyendo que los precios habían subido demasiado rápido. Los compradores
de cobre en China, por ejemplo, han dejado de comprar el metal y están esperando que
los precios bajen, dice O'Neill.
Otros consideran que los precios van a aumentar. "Este es un fuerte repliegue cíclico" en medio de "un alza estructural liderada por los altos costos de agregar nueva capacidad de producción", dice David Greely, economista de energía en Goldman
Sachs. Greely concuerda en que algunos inversionistas han abandonado los mercados de
commodities para ganar dinero en otras áreas.
Desde finales de enero, la Bolsa Mercantil de Nueva York ha elevado sus requerimientos de depósito cuatro veces para las transacciones de platino y paladio.
La Bolsa de Granos de Minneapolis ha aumentado los requisitos de futuros de trigo cuatro veces este año.
La caída del dólar amenaza su dominio global, pero el mundo no está listo para abandonarlo
February 29, 2008 4:33 a.m.
Por Craig Karmin y Joanna Slater
El dólar, víctima de los temores sobre una recesión en Estados Unidos, está cayendo en forma precipitada, creando una serie de desafíos no sólo para Washington, sino para todos los que dependen de la moneda estadounidense, desde los comerciantes de azúcar en Brasil a los banqueros centrales del Golfo Pérsico.
El jueves, el dólar tocó un nuevo mínimo contra el euro, la culminación de un desplome de seis años en los cuales el dólar ha perdido más de 40% de su valor contra la divisa europea y más del 20% contra una canasta más amplia de monedas.
En Nueva York, el dólar se intercambiaba a 1,52 euros por unidad, dos días después de perforar la barrera de 1,50 euros.
El último tropiezo ha sido motivado por un conjunto de cifras que muestran un debilitamiento del mercado laboral estadounidense, la agudización de la crisis inmobiliaria y la desaceleración del crecimiento económico, que en 2007 registró su ritmo más bajo en cinco años.
Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, contribuyó a la caída de la moneda al destacar, durante su testimonio ante el Congreso el jueves, los aspectos negativos e indicar que la debilidad del dólar es una de las escasas luces en el panorama de la economía estadounidense, al ayudar a las exportaciones, el empleo y el déficit comercial.
La moneda preferida
Los mayores detractores del dólar, un grupo pequeño pero cada vez más numeroso, señalan que corre el riesgo de perder su puesto como la divisa dominante del mundo. Jim Rogers, un reconocido inversionista en materias primas y ex socio de George Soros, tiene un análisis particularmente sombrío: "El dólar es una moneda terriblemente imperfecta y tiene los días contados", dijo en una entrevista reciente, citando la enorme deuda estadounidense en manos extranjeras como la principal causa.
Pese al pesimismo reinante, sin embargo, el mundo no está preparado para prescindir del vapuleado dólar.
A pesar de sus fallas, el dólar sigue siendo el lenguaje común de las finanzas y el medio predilecto de intercambio de todo tipo de cosas, desde el azúcar al trigo y el petróleo. Esa demanda por el dólar como la divisa dominante del comercio internacional y de las reservas de los bancos centrales aumenta su valor. Destronar al dólar requerirá una enorme reorganización del sistema financiero mundial que pocas partes parecen preparadas a enfrentar.
Es difícil predecir si el dólar continuará declinando. Si lo hace, sin embargo, las empresas y las autoridades de todo el mundo enfrentarán durante muchos años los problemas creados por su dependencia de la divisa verde.
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La debilidad del dólar, por ejemplo, agrega una presión alcista sobre los precios de las materias primas. La amplia mayoría de ellas se negocia en dólares y ahora su precio se está disparando (ver nota relacionada). Los commodities se han abaratado para los compradores que cuentan con otras divisas, impulsando la demanda. Un dólar más débil también significa que las reservas de muchos bancos centrales están perdiendo valor, un dilema que no tiene fácil solución.
El dólar está involucrado en el 86% de los US$3,2 billones (millones de millones) de transacciones diarias de divisas en el mundo, a menudo como paso intermedio en el intercambio de otras dos divisas, según el Banco Internacional de Pagos. Aunque esto constituye un descenso con relación al 90% que representaba en 2001, ninguna divisa se le acerca.
Casi dos terceras partes de las reservas de los bancos centrales del mundo están denominadas en dólares, a pesar del temor de que se produzca un éxodo masivo de la divisa. El euro representa alrededor de una cuarta parte, un alza del 18% frente a 1999, cuando se introdujo, pero menos que la participación de sus divisas predecesoras en 1995. Debido a que EE.UU. es un socio comercial tan importante para tantos países, no es fácil diversificar las reservas de los bancos centrales.
Rey del comercio
El dólar también está profundamente arraigado en el comercio. Las empresas reducen sus costos de transacción al usar una divisa común. Más del 80% de las exportaciones de Indonesia, Tailandia y Pakistán, por ejemplo, se facturan en dólares, según las últimas cifras disponibles del Banco Central Europeo, aunque menos de una cuarta parte de sus exportaciones van a parar a EE.UU.
Para los países con una fuerte dependencia de las exportaciones de materias primas como el petróleo, las cifras pueden ser incluso más altas. Casi el 100% de las exportaciones de Argelia se facturan en dólares, aunque sólo el 27% van a EE.UU. "No existe una arquitectura financiera global para suplantar al dólar como la moneda de reserva del mundo", dice Joseph Quinlan, principal estratega de mercado para Bank of America.
Un dólar débil ayuda a las exportaciones estadounidenses al abaratar sus costos en el extranjero, lo cual puede reducir el déficit comercial estadounidense. De esta manera, el Departamento del Tesoro, aunque oficialmente apoya un dólar fuerte, aún no ha protestado por su descenso paulatino.
Las exportaciones estadounidenses de bienes y servicios han promediado un aumento del 8% anual durante los cuatro últimos años, más rápido que el crecimiento de 7% registrado en los 90, una diferencia cuyo valor superaría los US$17.000 millones al año de persistir.
Un dólar barato también añade presión al alza sobre los precios de las importaciones, un factor que complica la lucha de la Reserva Federal contra la inflación. Los exportadores de otros países, quienes con frecuencia prefieren mantener los precios estables en dólares que perder ventas, a menudo soportan parte de la carga de la caída de la divisa y reducen su impacto inflacionario en EE.UU.
George Soros, el reconocido especulador financiero, sugirió en enero durante el Foro Económico de Davos, que la crisis de crédito por la que atraviesa EE.UU. dañaría el estatus del dólar en la economía global. "Se trata, básicamente, del fin de un período de 60 años de una continua expansión del crédito basada en el dólar como moneda de reserva", aseveró.
Por su parte, algunos de los rivales geopolíticos de EE.UU. están tratando de romper la dependencia del dólar.
Rusia, por ejemplo, está creando un mercado de commodities en el que los contratos futuros de petróleo, así como otros productos, serán denominados en rublos.
Pero para otros es más difícil.
Hoy, Brasil exporta cerca de 20 millones de toneladas de azúcar al año, lo que representa cerca del 40% de las exportaciones mundiales de azúcar. Apenas el 1% de las exportaciones brasileñas se dirige a EE.UU., debido a los aranceles que este país impone. Sin embargo, el comercio de azúcar se sigue llevando a cabo en dólares. "Simplemente exportamos en dólares", explica Felipe Vicchiato, ejecutivo para las relaciones con los inversionistas de Grupo São Martinho, que vende azúcar desde Rusia a Dubai.
Vicchiato agrega que su empresa no considera cambiar de moneda. "Los precios de los commodities en las bolsas están en dólares y nuestro producto se cotiza en dólares", afirma. "Cuando le vendo a mis clientes, quieren pagar en dólares. No tenemos otra alternativa".
¿Por qué las materias primas no dejan de subir?
February 29, 2008 4:33 a.m.
Por Tom Lauricella y Ann Davis
Una avalancha de efectivo y maneras más sencillas para comprar y vender están disparando los precios de las materias primas, desde el petróleo al platino y el trigo, a niveles récord, a pesar del enfriamiento de la economía global.
La demanda aún se mantiene firme y la oferta limitada, en el caso de muchos commodities, lo que empuja los mercados al alza.
No obstante, las grandes alzas de precios de las últimas semanas también están siendo motivadas por el dinero en efectivo que proviene de las grandes instituciones, fondos de cobertura e inversionistas individuales. Este dinero llega a nuevos vehículos de inversión que les permiten realizar grandes apuestas en mercados relativamente pequeños fácil y rápidamente.
Ayer, jueves, el petróleo, que ha subido 12% este mes, cerró a un nuevo récord de US$102,59 por barril. El precio está apenas 1,1% por debajo de a su máximo histórico real, alcanzado hace 28 años. Y eso que el crudo no ha subido tanto como otras materias primas. Los precios del gas natural han crecido 26%, los del carbón 59%, el platino 41%, el trigo 32% y el cacao 38%.
Pocos anticipaban la fortaleza de esta nueva racha alcista.
Cuando terminó 2007, parecía que el debilitamiento de la economía global enfriaría la demanda por recursos naturales y reduciría los precios. Por el contrario, los inversionistas se han volcado a las materias primas, alejándose de los abatidos los mercados de acciones y bonos. La caída del dólar, el recorte de las tasas de interés y los temores sobre la inflación también han alimentado el impulso alcista.
"La gente se pregunta dónde colocar su dinero. Los bonos del Tesoro están sobrevalorados, no se quieren ni acercar a los mercados accionarios y le temen a los mercados de dinero", señala Shawn Rubin, asesor de la corredora Smith Barney. "Así que todos están interesados en los commodities".
El alza de los precios ha llevado a algunos analistas a declarar que algunos de los mercados que más han subido son presa de una burbuja. "Como economista, se me hace difícil sentarme aquí, ver los precios del maíz, el frijol y el trigo y explicar las alzas por los fundamentos del mercado", admite Dan Basse, presidente de AgResource, una compañía que examina el mercado agrícola. "El mercado sugeriría que estamos extremadamente sobrevaluados".
El volumen de compra y venta de contratos de materias primas a futuro ha crecido como la espuma en todo el mundo. El número de contratos agrícolas ha subido 32% frente a hace un año, los de metales industriales 29,7% y los de productos energéticos 28,6%, según la Asociación de la Industria de Futuros.
En enero, la New York Mercantile Exchange, la bolsa de futuros y opciones de commodities más grande del mundo, manejó un récord de 1,7 millones de contratos al año, avivada por un alza de 163% frente al año previo en el volumen de transacciones electrónicas.
Los fondos indexados al desempeño de materias primas, que permiten a los inversionistas comprar una canasta de diferentes commodities, y los fondos que cotizan en bolsa, con los que los inversionistas venden y compran desde acero y carbón a una amplia variedad de bienes, han tenido un gran impacto en mercados pequeños como los de productos agrícolas.
Los fondos que cotizan en bolsa de materias primas, o ETF, hoy abarcan casi US$30.000 millones en bienes, 90% más que hace un año, según State Street Global Advisors, una firma de inversión institucional.
Hace cinco o diez años, "no había una cierta escala, participar en los mercados de commodities era muy difícil, y comprar acciones en una compañía ligada a las materias primas no era necesariamente lo que se buscaba", dice John Shapiro, director mundial de commodities en Morgan Stanley.
Incluso cuando el petróleo era más barato, a US$20 el barril, dice, un cotrato a futuro de petróleo por 10.000 barriles de petróleo costaba US$20.000.
Los operadores de Wall Street normalmente esperaban gestionar órdenes por un valor muy superior. Incluso para las instituciones mayores que normalmente se centran en los mercados de acciones y bonos, el proceso de negociación de futuros y márgenes o colateral, era difícil.
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Pero al mismo tiempo que los precios de las materias primas han subido, las barreras para invertir en ellos han descendido rápidamente.
Gracias a la aparición de nuevos productos financieros, el mercado antes esotérico y arriesgado, entonces más apropiado para los operadores profesionales, es ahora más accesible para el operador general, desde grandes fondos de pensiones a pequeños inversionistas. "Las maneras alternativas en las que la gente puede participar en los mercados de commodities son mucho más amplias de lo que solían ser. Y las posibilidades de participación en el mercado que tiene un inversionista minorista son mucho mejores", agregó Shapiro, de Morgan Stanley.
Además, la negociación electrónica de materias primas ha explotado, lo que ha atraído a los fondos de cobertura.
Al principio, esta democratización de los mercados de commodities se concentraba más en la negociación de energía. Pero los especuladores se dedicaron a los metales y, más recientemente, a los mercados agrícolas ya que sus precios se encuentran al alza.
El flujo de efectivo, sin embargo, puede abrumar a los mercados.
Hoy, los inversionistas que compran fondos indexados al desempeño de una o un grupo de materias primas componen alrededor de la cuarta parte de apuestas totales en los mercados de productos agrícolas, según la Comisión de Operación de Futuros de Commodities.
Este flujo le ha complicado la vida a la Reserva Federal y a los inversionistas tradicionales, en especial las firmas que usan y almacenan el grano.
OPEP evaluando reducir su producción
February 29, 2008 4:33 a.m.
La OPEP, que suple 40% del petróleo que consume el mundo, había sugerido que estaba evaluando reducir su producción para compensar el debilitamiento económico y una desaceleración en los principales mercados de consumo. Pero el crudo tocó ayer, jueves, un nuevo récord, cerrando en US$103,76 el barril, haciendo una reducción en la producción complicada políticamente, dicen los observadores.
Entonces, ¿qué decisión tomará la OPEP cuando se reúna la próxima semana en Viena? Muy probablemente ninguna. La OPEP ha dejado claro que no responderá al alza de precios elevando el suministro y parece igual de improbable que acuerde un recorte a la producción, lo que elevaría más los precios. A futuro, la OPEP tendría que volver a imponer restricciones internas a la producción si la demanda global por crudo sigue cayendo, como creen los analistas.
El petróleo a US$100 por barril dibuja un nuevo mapa geopolítico del mundo
January 3, 2008 11:50 a.m.
Por Neil King Jr., en Washington, Chip Cummins, en Dubai, Joseph B. White, en Detroit, y Russell Gold, en Austin, Texas
El alza imparable del precio del petróleo, que ayer llegó a superar por un momento los US$100 el barril, promete alterar la riqueza e influencia de países e industrias en todo el mundo.
Por Neil King Jr., en Washington, Chip Cummins, en Dubai, Joseph B. White, en Detroit, y Russell Gold, en Austin, Texas.
El encarecimiento del petróleo, que pasó de US$10 a US$100 el barril en el transcurso de una década, ya está causando importantes cambios en las industrias automotriz y aérea. Además, está intensificando las políticas de cambio climático y haciendo más urgente la búsqueda de nuevas reservas de crudo y fuentes alternativas de energía.
Los precios cada vez más altos también presentan dolorosos desafíos para los países más pobres del mundo, a la vez que los productores de Medio Oriente, Rusia y Venezuela seguirán llenándose los bolsillos. Su creciente fortaleza tiene una contrapartida: el declive en la influencia que Estados Unidos ejerce en muchas partes del mundo.
Nadie sabe a ciencia cierta si este auge en la cotización del crudo, parte del boom de una amplia variedad de materias primas, desde el oro al trigo, está aquí para quedarse. La mayoría de expertos concuerda en que el período de 20 años en que el petróleo era consistentemente barato no volverá durante un buen tiempo. La sed mundial de crudo no muestra ninguna señal de saciarse y los grandes descubrimientos de nuevas reservas son escasos.
Algunos creen que el crudo puede subir mucho más. Otros, en cambio, sospechan que la especulación, además de un bache económico en EE.UU. o Irán, podría causar la caída de los precios a corto plazo.
Ayer, los contratos a futuro del petróleo alcanzaron un récord de US$100 por barril durante la jornada, antes de cerrar en US$99,62, un alza de 3,8%. El crudo, sin embargo, aún está lejos de la máxima real de US$102,81 por barril, alcanzada en abril de 1980 en medio de turbulencias políticas en Irán y la inquietud generalizada en el resto de Medio Oriente.
Una ola de inversión entre países emergentes, una nueva cara de la globalización
January 3, 2008 11:50 a.m.
Por David Wessel
En una reunión reciente de ejecutivos de negocios globales en Abu Dhabi, ofrecida por la firma de consultoría A.T. Kearney, los gestores de fondos soberanos les dieron un mensaje a los representantes estadounidenses y europeos: trabajen con sus gobiernos para que mantengan sus mercados abiertos a nosotros. O nos iremos a otra parte.
Los grandes fondos de inversión controlados por gobiernos no querían simplemente sonar agresivos. Sí, Estados Unidos sigue siendo la economía más grande y atractiva del mundo, pero en las últimas décadas ha habido una expansión del comercio y la inversión, no sólo entre los países ricos del norte y las economías en desarrollo del sur, sino entre estas últimas.
Tras ser rechazado por EE.UU., el operador de puertos Dubai Ports World se está expandiendo en China, Perú, India y Vietnam. La petrolera estatal de Arabia Saudita está invirtiendo en refinerías en China. El Industrial and Commercial Bank of China compró el año pasado un 20% en el Standard Bank de Sudáfrica. Y el floreciente conglomerado indio Tata Group tiene inversiones en África que van desde el hotel Taj Pamodzi en Zambia, a un fabricante de vagones de tren y acero en Mozambique.
A.T. Kearney asegura que los flujos de dinero, inversión y comercio están creando un mercado multicontinental a lo largo del Océano Índico, al cual llaman "Chimea" (por las iniciales en inglés de China, Medio Oriente y África). China e India, por sus conocimientos, dinero y sed de recursos; Medio Oriente, por su dinero y petróleo; y África, por sus materias primas y oportunidad.
Boston Consulting Group tiene una lista de 100 compañías en 14 mercados emergentes que, dice, se están convirtiendo en jugadores globales. Muchos prosperan haciendo negocios en otros países en desarrollo.
Pero los gigantes asiáticos ofrecen a África más que mercados, dice el economista del Banco Mundial Harry Broadman en su libro Africa's Silk Road: China and India's New Economic Frontier (algo como, La ruta de la seda de África: la nueva frontera económica de China e India). Él dice que las compañías chinas e indias hoy se expanden más allá del crudo y los minerales en África, a las telecomunicaciones, procesamiento de alimentos, textiles y construcción.
En un nuevo análisis publicado por el Fondo Monetario Internacional, los economistas Cigdem Akin y M. Ayhan Kose describen cómo la "era de la globalización" que comenzó en 1986 se diferencia de la de décadas anteriores. Un factor importante: la veintena de países a los que llama "el Sur emergente" (desde Brasil a China hasta India y Sudáfrica) se diversificó, creció y se volvió más dependiente de la expansión de unos y otros y menos del norte. En cambio, los países del "Sur en desarrollo" (De Bolivia a Bangladesh y Botswana) siguen tan ligados a la demanda del norte como antes.
En su discurso de aceptación en 1979, el premio Nobel de economía Sir Arthur Lewis se preguntó si la dependencia del mundo emergente del mundo desarrollado, era inevitable para su crecimiento. "En conjunto, los países menos desarrollados podrían eliminar rápidamente su dependencia de (alimentos, fertilizante, cemento y acero) del norte y "gradualmente reducir su dependencia de maquinaria", dijo, "si adoptaran políticas agrarias adecuadas y... (los científicos) ofrecieran tecnologías mejores y más variadas".
Una pregunta central sobre la economía global de este año es si los mercados emergentes pueden seguir creciendo como lo han hecho, mientras EE.UU. y Europa se desaceleran. La respuesta depende de al menos tres factores: si la demanda por commodities cae y golpea a las economías que dependen de estas exportaciones, si la crisis en los mercados financieros del Norte afectará el crédito en el Sur y si hay suficiente demanda local en las economías emergentes para mantener su crecimiento.
Este podría ser el inicio de una nueva época de globalización, en la que el poderío de las grandes firmas de EE.UU. y Europa sea desafiado como nunca antes y el impresionante éxito de China y otras economías asiáticas en sacar a su gente de la pobreza se disperse, al fin, a otros continentes pobres.